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La Magdalena de Cáseres. Un legado por recuperar.

Situado en un valle rodeado de montañas en la Comarca de Terra Alta (Tarragona), encontramos Caseres. Se trata de un pequeño y pintoresco pueblo cerca de la orilla derecha del río Algars, a unos 7 kilómetros de Calaceite y a 20 kilómetros de Gandesa, capital de la Comarca. En una ermita gótica que hoy se encuentra en manos privadas podemos contemplar esta maravilla del arte medieval. Una escultura del siglo XIII en piedra caliza de Santa Magdalena.

Esta obra de arte se encuentra en peligo de desaparecer por las graves humedades del edificio y la dejadez de los propietarios. la Generalitat de Cataluña se desentiende de este patrimonio protegido.

Parte del pasado de esta tranquila población de apenas 350 habitantes, está vinculado a los templarios a través de la encomienda de Orta (Horta de San Juan). En dichos escritos, que datan de 1153, se explicaba la delimitación de los territorios adscritos al castillo de Miravent, cedido por sus propietarios a la Orden del Temple.

Su centro histórico, incluye parte de la antigua población, a la que se llega cruzando la puerta de la antigua muralla. A partir de ahí el visitante puede acceder a calles y plazas capaces de transportarlo al medievo, descubriendo en cada esquina elementos que rememoran el pasado templario de esta población.

A  unos 4 kilómetros de la villa de Caseres, provincia de Tarragona, se pueden ver las ruinas del castillo de  Almudèfer. Esta plaza, tras ser reconquistada en 1153, fue un baluarte templario hasta la disolución de la Orden en 1.312. Posteriormente pasaría a la orden del Hospital así como toda su encomienda. Hoy en día esta fortaleza se encuentra destruida y la ermita a Santa Ana que se construyó a sus pies está en manos privadas. Hoy, es parte de un cobertizo agrícola.

Pese a su humilde apariencia externa y, su poca importancia histórica, este lugar contiene en su interior toda una sorpresa. En tiempos, donde todo parece estar descubierto, resulta asombroso que sitios así, sigan existiendo. Parece sacado de una película de aventuras.

Al adentrarse en aquel cobertizo lugar hay una presencia imponente. En una de los muros de la construcción podemos ver como sujetándose el cabllo la soberbia escultura de Santa Magdalena aparece mayestática. Estamos ante una escultura del siglo XIII-XIV que parece imposible que no se encuentre en un museo. La finura de su rostro y la delicadeza de la obra de arte es conmovedora. Hace ya años que el arqueólogo Miguel Giribets denuncio el estado de esta obra de arte del gótico catalán y nada se ha hecho.

La hermandad del pueblo templario no se olvida de ella.

Estamos en un lugar de poder de esos en los que se te eriza el pelo y sientes un nudo en el estómago. Parece imposible que, en que una sociedad civilizada esta escultura de más de metro y medio siga ahí abandonada a su suerte. Es por eso que solo la presión de todos conseguirá que esta situación cambie. Esa ahí cuando la operación magdala comienza. Los tibios dirán que ya se arreglara los necios que no es importante pero los que tenemos un auténtico espíritu guerrero debemos actuar  Esa ahora cuando debamos hacer fuerza para sacarla de ahí. Ya hemos comenzado a establecer contactos para poner en valor este lugar histórico.

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