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San Jorge, el protector de los Caballeros Templarios.

San Jorge fué el protector de los Caballeros Templarios. Los monjes-guerreros le pedían su intercesión en los conflictos, protección en la batallas y guía espiritual en los momentos difíciles. Fué el primer “Milies Cristi” o soldado de Cristo y su Cruz de San Jorge, roja sobre fondo blanco, con la que es representado Nuestro Señor resucitado saliendo victorioso del sepulcro, nos recuerda el manto de los monjes-guerreros.

Durante el siglo XII inspira el ideal del caballero cristiano y su leyenda le asemeja al Arcángel San Miguel, pudiendo parecer casi una representación humana de este. San Jorge será el Patrón de la Corona de Aragón y del Reino de Portugal, siendo una figura relevante, al igual que los Templarios, en la creación de ambos Reinos. Un siglo después también sera el protector y guía del Reino de Inglaterra.

En Oriente, la Cristiandad lo venera desde su muerte, el 23 de abril de 303. y fue uno de sus principales Santos. En Occidente hemos de esperar al regreso de los caballeros de la Primera Cruzada, aunque se conservaban arraigadas tradiciones en Germania. Es entonces cuando surge su leyenda enfrentándose con el dragón y rescatando a la princesa.

La tradición cuenta que Jorge nació en Capadocia en el seno de una familia noble romana. Al morir su padre se trasladó con su madre a la ciudad de Lydda, Palestina, y lo educó en el cristianismo. Cuando alcanzó la mayoria de edad, Jorge ingresó en el ejercito romano. Tanto fue su carisma que no tardó en ascender y fue elegido Tribuno. Pasado el tiempo, con treinta años, es destinado a Nicomedia como guardia personal del Emperador Diocleciano.

En el año 303 el Emperador decretó la persecución de los cristianos y Jorge se negó a las ordenes de participar. Confesó a Diocleciano que él también era cristiano y esto le enfureció mucho. Ordenó que le torturaran brutalmente y no consiguió nada. La Emperatriz Alejandra, mujer de Diocleciano, viendo la fe de aquel noble guerrero, y una sacerdotisa declararon también convertirse al cristianismo y unirse al martirio de Jorge. Una vez decapitado, su cuerpo fue enviado a Lyddia para que fuera enterrado.

Ya a finales del siglo XI, con la llegada de los cruzados a Jerusalén, se extendió por Occidente la Leyenda de San Jorge, que nosotros conocemos. Una ciudad asolada por un enorme dragón, que custodiaba un lago, ofrecía ovejas a este para distraerle, tomar agua y que no fueran atacadas sus gentes. Al terminarse las ovejas decidieron que por sorteo debían ofrecerse dos personas para aplacar el hambre de la bestia.

Un día la elegida fue la hija del rey que vivía en la ciudad. El rey intento evitarlo de todas las formas posibles pero la propia princesa insistió en ser ella, al igual que lo hiciera antes el resto de su pueblo. Cuando iba a ser devorada apareció en el lugar Jorge, un guerrero montado sobre un caballo blanco con su espada y lanza.

La princesa insistió en que no se enfrentara al dragón, pues morirían los dos igualmente. San Jorge reclinó, se enfrentó a el y lo hirió con su lanza. Hay muchas variantes sobre lo que pasó después. La más bonita cuenta que Jorge pidió a la princesa un trozo de tela de su vestido que ató al cuello del dragón. La princesa cogiendo la tela a modo de cuerda lo llevó con docilidad hasta la ciudad. Al ver al animal, la gente del pueblo entró en pánico, mató al dragón y lo decapitó. De su sangre brotó una rosa que San Jorge entregó a la princesa y las gentes de la ciudad se convirtieron al cristianismo.

La relación de San Jorge y los Tempalrios es grande. Como el Arcángel San Miguel representa la valentía y la justicia. La lucha contra las fuerzas del mal y la capacidad de transformación a través de la fé, la perseverancia y el sacrificio. También simboliza la compasión y el renacimiento.

Al hacerle su Patrón, los caballeros del temple se encomendaban a él como intercesor, protector y guía espiritual y reforzaban su valor como soldados de Cristo en su batalla espiritual.

De la leyenda podemos entender el valor de la justicia en los Reinos de Aragón y Portugal, en que los Templarios como San jorge tuvieron tanta importancia en su creación. Las leyes estaban por encima de sus reyes y eran estos los primeros que debían cumplirlas. Justicia y fe. Mientras vivieran con profunda fe cristiana San Jorge acudiría a protegerlos, como hizo en la conquista de Huesca, Mallorca y Valencia.

Otro punto de conexión con la leyenda es la rosa roja templaria. Representa la sangre de Cristo y simboliza la sabiduría, el silencio, la fraternidad y el renacimiento místico. El renacer a una vida donde el amor, la compasión y la sabiduría son transformadoras para las personas y el mundo. Asi como, los rosetones de las iglesias Templarias y de las catedrales son las rosas que traen la luz divina que desciende a la tierra.

La sabiduría, la perfección y el despertar espiritual también vincularon a los Caballeros del Temple con la veneración a la Virgen María. Es muy posible que entonces naciera la tradición de ofrecerle flores. La Virgen María, símbolo de la regeneración de la naturaleza en primavera y del corazón humano, las rosas la representaban, las blancas como pureza, las amarillas como dadora de tranquilidad y paz y las rojas como sabiduría y transformación.

Hasta aquí hemos conocido la historia de San Jorge y su vinculación con los Templarios. Una vida de lealtad, valentía y profunda fe. Un ejemplo para transformar e inspirar en los más altos valores. Soldado y místico, ejemplo del perfecto caballero cristiano. Su relación con el Arcángel San Miguel, Cristo y la Virgen María y como influyó en los Reinos Templarios de Aragón y Portugal.


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