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Especial verano: Peñíscola, la fortaleza que dominó el mar.

Con este calor, ¿donde estar mejor que en Peñiscola? Una de las playas más bonitas de la Comunidad Valenciana. Sol, mar, paella, buen pescado, teatro y un lugar con encanto. Si aun no estas convencido ¿Que más podrías pedir? ¿Uno de los Castillos Templarios más grandes y mejor conservados de Europa? ¿Todo un pueblo rodeado de murallas Templarias que parece surgir del mar? ¿Y si a esto le añadimos historia, mucha historia?

Todo el que visita Peñíscola vuelve. Primero te enamoran su sol y sus playas, y la silueta de un pueblo y un castillo que emerge del mismo mar azul. La siguiente vez es su pescado, los paseos por el pueblo y sus murallas. Después la historia de que allí se encerró un Papa Aragonés, tan amado como odiado, que con noventa años fue envenenado y sobrevivió.

Aun así se siente algo más,el lugar es único, especial, mágico. Y lo entiendes cuando descubres que el Castillo y su Ciudadela fueron construidas por los Caballeros Templarios. Y si, fue lo ultimo que construyeron antes de su disolución.

Dominó el mar ya con los íberos construido en una lengua que se adentra en el mar rematada por una imponente montaña. Después fue un puerto y ciudad importante para los romanos, visigodos, árabes y al final para los cristianos.

50 años tras la conquista de Valencia y ya en 1294, el rey Jaime II la permutó por Tortosa con los Templarios. En solo 13 años levantaron allí una fortaleza inexpugnable, hermana de las construidas en Acre, Haffa o Áscalon.

¿Sabían ya los Caballeros que algo andaba mal? ¿Era junto a Culla la pieza que debía completar el Maestrazgo y dar forma a todo este Territorio Templario? ¿Que secretos y tesoros pudieron guardar allí?

Los Templarios construyeron en Peñíscola toda una ciudadela amurallada, casi un castillo en si misma. Cuando paseas por sus calles empinadas, cada muralla, cada casa crea infinitos recovecos, un laberinto donde perderse es lo habitual. Cada lugar irradia belleza, una fuente, flores, una pequeña ermita, pero se transforman en una trampa mortal si tus intenciones no eran buenas. Casi sin aire y asombrados por sus sus descomunales piedras, al girar una esquina aparece el castillo, con su presencia irreal e imponente.

Una estatua del Papa Luna da la bienvenida y una fina filigrana adorna las ventanas y demás elementos del castillo. Escudos de la familia Cardona, del Maestre Provincial Berenguer de Cardona, que construyó el castillo, engalanan la entrada y le dan un aspecto delicado y sublime, como de cuento. Pero es al prestar atención cuando te das cuenta donde realmente estás. Gruesos muros acompañan dos torres que se pierden en el cielo, que flanquean una estrecha puerta para entrar.

Dentro es una trampa en si mismo, nada tiene que ver con lo que solemos imaginar. Al entrar nos esperan unas estrechas, empinadas y resbaladizas escaleras y una oquedad en el techo por donde ser atacados . Un autentico cuello de botella. Después el patio de armas, protegido a su espalda por acantilados y con las escaleras como único punto de acceso. Un pequeño numero de Caballeros podía defenderlo sin dificultad.

Nada hicieron al azar, El acceso al mar, al agua de sus algibes y posiblemente túneles que lo conectaban con la ciudadela le permitían resistir cualquier asedio.

Podéis pensar que lo que os hemos contado es exageración, y es normal cuando no has estado allí. Peñíscola fue el último enclave Templario construido, su última fortaleza. Todo su experiencia, su saber constructivo y militar se concentraron en las piedras de su castillo, en una lengua de tierra rodeada por el mar y culminada por una imponente montaña.

En la actualidad, todo el castillo en sí es un Centro de interpretación Templaria, cada sala sigue cumpliendo su función, como antaño, y aporta elementos decorativos, materiales y audiovisuales de gran calidad. Su estado de conservación es excelente y por suerte solo ha sufrido escasas reformas y resistió bien los cañonazos de Napoleón durante la Guerra de la Independencia. Aunque parezca increíble permanece fiel a su construcción original y su Espíritu Templario.

También sus salas, las más modernas, son un Centro de Interpretación del Papa aragonés Benedicto XIII, también conocido como el Papa Luna. Su historia es fascinante, no salía del castillo, con noventa años fue envenenado por sus enemigos y se curó. Y no solo eso, en lo más alto del castillo, en sus aposentos, tuvo la mejor biblioteca de la Edad Media, digna, como no, de un Papa.

No hay pruebas materiales que relacionen al Papa Luna con los Templarios. No se conocen Caballeros Templarios de esta Familia pero sabemos que en 1167 esta donó terrenos para crear la Encomienda de Luna, una de las primeras en Aragón.

También que cuando la Orden fue disuelta, Artal de Luna, Procurador del Reino, fue en 1309 el encargado de detener a los Templarios. No hubo episodios sangrientos y los Templarios fueron declarados inocentes. Los Caballeros de la Orden de Montesa, sucesores del Temple en Aragón, donarían Peñiscola cien años después al Papa Luna y quien sabe si todos sus libros y secretos.

Si tienes la suerte de encontrarte cerca o aun no has planeado tus vacaciones no dudes en acercarte a Peñíscola. Sol, mar, gastronomía, cultura e historia. Uno de los enclaves Templarios más fascinantes, la última fortaleza que construyó y dominó el mar. Belleza y magia en la obra cumbre de la arquitectura militar Templaria.

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